Seguridad de la plataforma
Esta pantalla contesta tres cosas: con qué entrás, con qué volvés si perdés el teléfono y dónde tenés la sesión abierta ahora.
Con qué entrás
Con tu huella o tu rostro, en tu propio dispositivo. No hay contraseña que puedas olvidar, prestar ni escribir en un papel, y no hay ningún código que alguien te pueda pedir por teléfono haciéndose pasar por nosotros: no existe nada que dictar.
Registrá un segundo dispositivo
Con uno solo, perderlo es quedarte afuera. Por eso vas a ver el cartel falta un segundo dispositivo hasta que tengas dos, y por eso el sistema no te deja quitar el último.
«Agregar este dispositivo» registra el equipo desde el que estás mirando esta pantalla. Si entraste leyendo el QR con el celular, la llave sigue siendo la del celular: para que la computadora tenga la suya, abrí esta pantalla sentado en la computadora.
Los códigos de recuperación
Son la red por si perdés todos los dispositivos a la vez. Cada código vale una sola vez. La pantalla te dice cuántos te quedan sin usar: si bajan de tres, conviene generarlos de nuevo con Generar códigos nuevos. Te pide la passkey, y los nuevos se ven una sola vez: descargalos o copialos ahí mismo.
Ojo: generarlos de nuevo anula los anteriores. Si tenías la lista vieja guardada, tirala.
Si la pantalla dice del formato anterior, tus códigos son de antes del 03/10. Siguen sirviendo, pero se prueban aparte y más despacio: generá unos nuevos cuando puedas.
Si alguien entra con uno de tus códigos
El dispositivo que se registra con un código de recuperación queda en espera tres días. Entra a la cuenta, pero no puede aprobar nada, ni sacarte tus dispositivos, ni generar códigos: para eso hace falta una passkey que ya tenías.
Te avisamos al teléfono, y al correo si cargaste uno. El aviso no trae ningún enlace, a propósito: entrá como siempre y abrí esta pantalla. Arriba vas a ver una caja roja con dos botones:
- No fui yo: sacarla. Se va el dispositivo que entró, se cierran tus otras sesiones y te damos códigos nuevos: los que le quedaron al otro dejan de valer.
- Fui yo. El dispositivo nuevo pasa a valer como cualquier otro, sin esperar.
Las dos te piden la passkey, y tiene que ser una que ya tenías. Si perdiste todos tus dispositivos y fuiste vos el que entró con el código, no tenés que hacer nada: a los tres días la espera termina sola.
Las sesiones se cierran solas
Hay dos relojes. Uno cuenta el tiempo sin usarla y se reinicia con cada clic, así que sólo te saca si te levantaste de la máquina. El otro es el máximo, y corre igual aunque estés trabajando: es lo que hace que una sesión olvidada en una computadora ajena no quede abierta para siempre.
Abajo están todas las sesiones abiertas, con desde dónde y cuándo. Si reconocés todas, no hay nada que hacer. Si hay una que no es tuya, cerralas.